jueves, 17 de junio de 2010

7 Orientaciones para mejorar la obediencia en los niños.

Este artículo nos da  algunas pautas para que los niños nos obedezcan sin tener que recurrir a los temidos gritos y a los castigos imposibles.


En ocasiones los niños no obedecen hasta que no les pedimos las cosas gritando. Se ha convertido en una constumbre: le pide las cosas de buenas maneras pero el niño no obedece hasta que se lo pedimos gritando.

Tenga en cuenta que los niños aprenden por imitación, los adultos somos su punto de referencia. Si usted grita está enseñando a su hijo que la manera de resolver conflictos es gritando.
Sería interesante pararse a reflexionar y a pensar por qué grita; quizás está cansado, estresado ,tal vez grita para inconscientemente llamar la atención de su pareja(reclama que se involucre más en la educación de sus hijos) o tal vez la educaron así y esta reproduciendo la manera de ejercer autoridad que usted ha aprendido.

Pautas para conseguir que los niños obedezcan sin gritar:

- Tenga en cuenta que es normal que a los niños de 1 a 7 años se les tenga que repetir los límites y prohibiciones una y otra vez. En necesario repetir las normas de mil maneras distintas, dependiendo de la edad y de la madurez del niño.
- Establezca unas normas claras y sea constante en su aplicación.
-Cuando no la obedezca enseguida evite hace comentarios negativos: "eres malo", "no obedeces nunca". Lo único que conseguiremos es alterar al niño y podemos decir cosas que luego nos hagan sentirnos culpables.
- La ordenes deben ser cortas y cuando demos una orden a un niño pequeño es muy importante asegurarnos que éste nos mira a la cara y nos está escuchando.La ordenas largas y de lejos no son efectivas. Es necesario ponernos a la altura de la cara del niño y después pedirle con frases cortas lo que queremos que haga(damos sólo una orden).Evitaremos ordenes desde la otra punta de la casa gritando:" ven aquí, lavate los dientes, vistete, peinate y desayuna".
_ No de por hecho que su hijo no le va ha obedecer. Hablele firmemente pero con tranquilidad y cariño: "estaría muy orgullosa de ti si me ayudaras a poner la mesa".
_ No olvide elogiarlo, felicitarlo cuando cumpla lo que le ha pedido aunque el resultado no sea todo lo perfecto que nos gustaría.
- Tenga en cuenta que este método no es mágico, pero cuanto más actúe de esta manera, con el tiempo, menos se verá obligada a gritar. De esta manera usted se sentirá mejor y evitará sentirse como una "mala madre", "una histérica"...

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